¿Cómo se resuelve un asesinato cuando las únicas sospechosas son cuatro monjas? Esa es la premisa de Santas y perversas, la comedia de misterio escrita y dirigida por Jose Warletta que puede verse en la Sala Lola Membrives.
Lo que comienza como una investigación por la muerte de la hermana Catherine Wellstone acaba convirtiéndose en un espectáculo donde el humor, el suspense y los personajes más curiosos conviven sin dar un respiro al espectador.
La experiencia empieza incluso antes de que se levante el telón.
Nada más entrar en la sala, el público encuentra sobre su asiento una peculiar estampita de La Santa Bruta de Palermo que, en realidad, es la ficha técnica del espectáculo.

Mientras los espectadores ocupan sus butacas, el olor a incienso impregna el ambiente, las velas ya están encendidas y la música de misa termina de transformar el espacio en un pequeño convento. Es un detalle sencillo, pero totalmente efectivo, que consigue que el espectador entre en la historia desde el primer minuto.

La escenografía aprovecha perfectamente las dimensiones de la Sala Lola Membrives. Con un altar presidido por Santa Bruta de Palermo, un escritorio, algunos elementos religiosos y una iluminación cálida, el escenario recrea un convento creíble sin necesidad de grandes artificios.

Cuando aparece el inspector encargado de resolver el crimen, acompañado por el alguacil Bob, comienza la investigación. Los interrogatorios, las contradicciones y los continuos giros mantienen viva la intriga mientras la obra juega constantemente con el humor y el misterio, invitando al espectador a intentar descubrir quién es el culpable.
Gran parte del éxito de Santas y perversas reside en sus personajes, las Hermanas Descalzas del Pie Diestro.
Las cuatro religiosas poseen personalidades completamente distintas. La Madre Abadesa Yotigla Simoneti, la Hermana Urtzuri Zorione, la Hermana Mufazur Torne y Sor de la Santísima forman un cuarteto perfectamente equilibrado.

En mi caso, las que más me hicieron reír fueron la Hermana Urtzuri Zorione, la monja vasca, y la Hermana Mufazur Torne, la monja ciega. Sus intervenciones arrancaron algunas de las mayores carcajadas de la función gracias a un ritmo cómico muy natural.
Aun así, el mérito está en el trabajo coral del reparto, que consigue que todas las piezas encajen para que la historia avance sin perder el ritmo.
Otro de los puntos fuertes de la función es cómo combina el suspense con la comedia. Aunque el público intenta descubrir quién está detrás del asesinato, la obra nunca pierde su esencia divertida.
Quienes ya hayan visto Por Mis Muertos encontrarán además un aliciente extra, ya que comparte parte del elenco y mantiene la misma compañía. Además, el equipo prepara Última Planta, que vuelve al Teatro Lara próximamente.
Santas y perversas demuestra que un buen texto, un reparto entregado y una puesta en escena inteligente pueden convertir un simple asesinato en una de las comedias más entretenidas de la cartelera madrileña.
Si buscas una función diferente, con personajes hilarantes, mucho ritmo y una historia capaz de mantener la intriga hasta el final, merece la pena verla sin ninguna duda.
Entradas y funciones
Las entradas para Santas y perversas pueden adquirirse a través de la página oficial del o en taquilla.
– Información y venta de entradas: consultar programación oficial del Teatro Lara.
Se recomienda revisar horarios y disponibilidad en la web oficial antes de asistir.
