El fenómeno OT volvió a demostrar que sigue muy vivo. Miles de personas llenaron el Roig Arena para reencontrarse con los dieciséis protagonistas de la edición 2025, en un espectáculo que repasó algunos de los momentos más icónicos de la academia y que convirtió cada actuación en nostalgia colectiva.
La emoción comenzó incluso antes de que sonara la primera canción. Una introducción audiovisual, acompañada por la banda en directo, proyectó imágenes de la infancia de los dieciséis concursantes y despertó los primeros aplausos en el Roig Arena.
El arranque abrió con «Yo quiero bailar», seguido de otros temas que hicieron levantar al público desde el primer minuto. La conexión fue inmediata: el Roig Arena cantó, bailó y respondió a cada interpretación como si todavía se estuvieran viviendo las galas de la academia.
Durante dos horas y media apenas hubo tregua. Solos, dúos, tríos y actuaciones grupales fueron alternándose con un ritmo constante que permitió revivir muchas de las interpretaciones más recordadas del programa. El espectáculo consiguió trasladar al directo la esencia de OT, reforzada por una puesta en escena dinámica y por la complicidad que los concursantes han construido durante estos meses. Este concierto es muy especial para la comunidad valenciana. Lucía Casani, Claudia Arenas y Salma de Diego regresaban a casa y el público se encargó de hacérselo sentir desde el primer instante. En especial Lucía, que canto su single en solitario «Creo en mí», se convirtió en uno de los momentos más emocionantes y ovacionados de la noche, cerrando de alguna manera el círculo que comenzó meses atrás dentro de la academia.
El desenlace llegó con los dieciséis concursantes de nuevo sobre el escenario para interpretar los últimos himnos de la gira. Tras «Potra Salvaje» con fans del público y «Ese lugar», el concierto encontró su cierre definitivo con una versión coral de «Será porque te amo», convertida en un enorme karaoke colectivo con todo el Roig Arena en pie.
Más allá del repertorio, la parada valenciana volvió a confirmar cuál es la verdadera fortaleza de Operación Triunfo: su capacidad para crear una comunidad que sigue acompañando a sus artistas cuando termina el concurso. Durante una noche, la academia volvió a abrir sus puertas y miles de personas demostraron que algunas historias no acaban cuando se termina un programa.
Fotografías y crónica por: Iker Llamas
