El documental británico escrito y dirigido por los israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, producido por The Guardian y JW Films, galardonado con el premio especial del jurado del festival de Venecia y el premio del público a mejor película europea en el festival de San Sebastian, es uno de los documentales más crudos, sobrios y reveladores que han salido en los tiempos recientes. Este narra la matanza masiva y sistemática de los civiles palestinos perpetrada por las fuerzas israelíes durante la guerra en Gaza, con más de 24 testimonios anónimos de miembros del servicio militar israelí.
¿Por qué Naza?
El término Naza, utilizado durante todo el conflicto por el bando israelí, proviene del acrónimo militar hebreo Nezek Agavi (נזק אгבי). En otras palabras, es el eufemismo que utiliza el servicio de inteligencia israelí para referirse y cuantificar a los «daños colaterales», un número estimado de civiles muertos antes de permitir y realizar un ataque aéreo.
El sistema «NAZA» tiene la particularidad de que no diferencia entre personas, es decir, un hombre de 50 años y un bebe de 3 meses cuentan como una cifra NAZA. Siguiendo con el sistema, algunas de las declaraciones dejan datos realmente escalofriantes, como la irregularidad de los datos en los ataques, que podían variar de 20, 30 o 300 NAZA por ataque, marcando la cifra de 20 como una «base» o media. La cifra que más me llamo la atención y me hizo replantearme incluso que estaba viendo, fue la cifra de 500 NAZA, quinientas personas que perdieron la vida en un ataque que, según una de los miembros, fue por un integrante de Hamas del que ni sabían la identidad, como si de haberla sabido hubiese sido justificable.
El valor de los testimonios
No es sorpresa para nadie que los testimonios le dan un valor superior a cualquier contenido audiovisual, en el caso de la guerra, suman un valor que no todos los documentales pueden tener, más aun en un conflicto actual y en un bando tan críptico como el israelí. Un total de 24 miembros anónimos del servicio militar, tecnológico y de inteligencia son entrevistados en las azoteas de la noche de Tel Aviv, allí revelan como operan desde la distancia, sus funciones, hábitos y sobre todo, lo desconectados que están del impacto y sufrimiento del pueblo palestino. Por supuesto los entrevistados salían en forma de silueta, para no poner en riesgo su integridad. Todos excepto el entrevistador, Yuval Abraham, que lo hacía a cara completamente descubierta.

Las azoteas de los edificios eran testigos del derrumbamiento de otros, de las declaraciones que narraban hechos atroces, frases que harían replantearse a cualquiera la humanidad de estos, una desconexión atónita de la realidad. «La idea inicial era destruir a Hamás y salir, era perfecto», recordaba uno de los entrevistados. «Al principio lo bombardeamos todo«, continuaba.
Para no entrar de lleno en el contenido y recomendar encarecidamente que las personas que lean esto acudan a verlo lo antes posible, no entraré en más detalles. Lo último a comentar es la cantidad de términos comentados sobre la guerra en las entrevistas que no deberían ser aplicables. Algunos de ellos hablaban de juegos, récords, retos, películas de espías como forma de adoctrinamiento, de convencer a los integrantes de que lo que hacían era correcto, como si de una forma de entretenimiento se tratase.
Definiciones de los ataques como divertidos, «se disfrutan un montón», comentó uno de los entrevistados. En definitiva, a pesar de haberse prestado a hacer estos testimonios, no quita definitivamente el bando al que pertenecen, y algunos siguen viendo a los gazatÍes como enemigos. A pesar de esto, la valentía de los que se han prestado es innegable y gracias a ellos, se han dado estos grandes descubrimientos.
Conflicto marcado por la IA
Lo que más destacaba de esta guerra tecnológica, en el cual se centra bastante el documental, es el método por el cual identificaban o no a los «miembros de Hamas». Este se basaba en una serie de coincidencias, por el cual cada persona ganaba más posibilidades de ser perteneciente. Llegaban incluso a utilizar a las familias como método para saber cuando «los papás» estaban en casa, es decir, atacan a estos «miembros» cuando estaban desprevenidos, en su hogar y por supuesto, con su familia alrededor, sin importar los NAZA que hubiese.

En los testimonios se afirma, que en numerosas ocasiones, la herramienta fallaba y que, por lo tanto, moría gente que no era perteneciente a Hamas, personas inocentes y vidas perdidas por el fallo de una herramienta de IA. En definitiva, era la herramienta en base a suposiciones y probabilidades la que decidía.
Valor más allá de los galardones
Naza se vuelve uno de los documentales más importantes del año, independientemente de las valoraciones, juicios o premios con los que sea condecorado. Los cortes de luz, bombardeos, el uso de imágenes reales, el sufrimiento a través de una pantalla, son factores que de verdad te hace meterte en el conflicto, empatizar con el sufrimiento y ver la falta de perspectiva de los que no lo hacen.
El documental va más allá de una nota, su aporte social y de conciencia no tiene precio, sobre todo porque técnicamente a pesar de ser sencillo, es muy completo e intuitivo, el factor de las azoteas, las sombras, dibujos y testimonios son añadidos a una realidad que merecía ser contada.
A continuación os dejamos el tráiler, dando la enhorabuena a los directores, a las personas y medios que han hecho posible la realización de este, que se estrenará en 56 países, pero que no podrá ser visto en Israel.
