Hay comedias que llegan al corazón. Y “El secuestro” consigue que las carcajadas se escuchen prácticamente durante toda la función.
El secuestro, que se ha estrenado esta semana en el Teatro Lara, pertenece claramente a esta segunda categoría.
Escrita y dirigida por Fran Nortes, la obra parte de una premisa tan absurda como divertida: un hombre desesperado decide secuestrar al hijo de un ministro para intentar evitar el cierre del mercado donde trabaja. Sin embargo, como ocurre en las mejores comedias de enredo, nada sale según lo previsto y cada nueva solución acaba generando un problema todavía mayor.
Desde que se levanta el telón, la escenografía ya sitúa perfectamente al espectador dentro de la historia. El salón donde transcurre gran parte de la acción está diseñado con una estética colorida y muy cuidada, mezclando tonos pastel, mobiliario de inspiración retro y una distribución que permite que puertas, entradas y salidas se conviertan en parte fundamental del caos. Un espacio aparentemente cotidiano que termina siendo el escenario de situaciones cada vez más disparatadas.

La función mantiene un ritmo frenético prácticamente de principio a fin. Los malentendidos se acumulan, los personajes entran y salen constantemente y cada mentira obliga a inventar una mentira todavía mayor para sostener la anterior. Todo ello acompañado por un reparto que demuestra una gran compenetración y un excelente dominio del tempo cómico.
Entre los momentos que más hicieron reír al público durante la función destacan las escenas relacionadas con el cloroformo, que provocaron auténticas carcajadas en la sala, así como la ya memorable secuencia de la manifestación y la pelota que termina impactando en una zona especialmente sensible del cuñado. Uno de esos momentos de comedia física que consigue que toda la platea estalle al mismo tiempo.

Y precisamente esa fue una de las sensaciones predominantes durante toda la noche: la respuesta constante del público. Las risas apenas desaparecieron durante la representación y el ambiente del estreno fue especialmente cálido, con espectadores completamente entregados a los enredos de la historia.
La obra juega además con una fórmula clásica que sigue funcionando a la perfección: personajes corrientes enfrentados a una situación extraordinaria que poco a poco se les va de las manos. Lo que comienza como un plan aparentemente sencillo acaba transformándose en una sucesión de problemas imposibles de controlar.
El secuestro no pretende lanzar grandes reflexiones ni reinventar la comedia contemporánea. Su objetivo es mucho más sencillo y, precisamente por eso, tan efectivo: hacer pasar un buen rato al espectador. Y lo consigue con creces gracias a un guion lleno de giros, situaciones imposibles y personajes que parecen condenados a tomar siempre la peor decisión posible.

El resultado es una comedia fresca, muy dinámica y con un ritmo que apenas concede descanso. Una de esas funciones ideales para desconectar durante 75 minutos y salir del teatro con la sensación de haber pasado un rato francamente divertido.
Información práctica
Dónde: Teatro Lara (Sala Cándido Lara)
Duración: 75 minutos
Entradas:
https://entradas.teatrolara.com/entradas.teatrolara/select/2740157
Temporada: actualmente en cartel en el Teatro Lara.
