Hay obras que hacen reír. Y luego están las que consiguen que una sala entera no pueda dejar de hacerlo durante toda la función.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en el estreno de ¿Dónde está Radojka? en los Teatros Luchana, donde el público se entregó desde el primer minuto a una historia tan disparatada como inteligente.
La propuesta parte de una premisa sencilla pero tremendamente efectiva: Gloria y Lucía, dos cuidadoras con personalidades completamente opuestas, descubren que Radojka, la anciana a la que atienden y de la que depende su estabilidad económica, ha fallecido inesperadamente…

Lo que podría convertirse en un drama deriva rápidamente en una sucesión de decisiones imposibles, situaciones absurdas y giros cada vez más delirantes que las llevan al límite.
La obra apenas da respiro entre carcajada y carcajada, construyendo un ambiente que va creciendo escena tras escena.
El resultado es una comedia negra que juega constantemente con los límites de la moral y del sentido común sin perder nunca su capacidad para divertir.
Dos actrices que sostienen el caos con brillantez
Sobre el escenario, Marta Valverde y Ana Belén Beas demuestran por qué son dos intérpretes con una trayectoria tan sólida.
Ambas sostienen prácticamente toda la función con una energía arrolladora, una química impecable y una naturalidad que hace que incluso estas situaciones resulten tan creíbles. Durante el estreno se las vio especialmente cómodas y disfrutando de cada momento, algo que contagió rápidamente a los espectadores.
Y es que el público fue otro de los protagonistas de la noche. Las risas fueron constantes durante toda la representación, con una sala completamente entregada a los juegos cómicos de las actrices. Pocas veces se percibe una conexión tan inmediata entre escenario y patio de butacas, y en esta ocasión esa complicidad estuvo presente desde el inicio hasta el aplauso final.

Otro de los elementos más característicos de la obra es el uso continuo de refranes populares. Integrados constantemente en los diálogos, terminan convirtiéndose en un recurso humorístico que conecta rápidamente con el espectador y aporta aún más personalidad a unos personajes ya de por sí muy definidos.
Una escenografía cotidiana para una historia disparatada

La escenografía apuesta por la cercanía y la cotidianidad. Un salón sencillo pero lleno de detalles sirve como escenario para una historia cada vez más disparatada. La gran ventana central, la mecedora de Radojka, el sofá que preside el espacio y los elementos domésticos convierten el escenario en un hogar reconocible para cualquier espectador.
Esa apariencia de normalidad resulta fundamental para que el contraste con las situaciones cada vez más absurdas de la trama funcione a la perfección. A lo largo de la obra la escenografía va cambiando a elementos claves como un congelador, que será clave en las escenas.
La propuesta encuentra su fuerza precisamente en esa sencillez. El espacio está diseñado para que toda la atención recaiga sobre el texto y las interpretaciones, permitiendo que el humor fluya de forma natural y que el público se sienta dentro de la casa donde sucede toda la acción.
Humor, supervivencia y un éxito internacional
Dirigida por Zenón Recalde y escrita por Fernando Schmidt y Christian Ibarzábal, ¿Dónde está Radojka? demuestra por qué se ha convertido en un éxito internacional. La obra utiliza el humor para hablar de la precariedad, la supervivencia y las decisiones que tomamos cuando creemos que no tenemos otra salida, pero lo hace desde una mirada tan desenfadada como eficaz.

Una comedia inteligente, ágil y tremendamente divertida que arrancó carcajadas de principio a fin en su estreno madrileño y que promete convertirse en una de las propuestas más disfrutables de la temporada en los Teatros Luchana.
Entradas: https://teatrosluchana.es/producto/donde-esta-radojka/
