Aitana inauguró ayer su paso por Madrid con la primera de las cuatro fechas de su Cuarto azul World Tour en la capital. Una noche en la que la artista volvió a encontrarse con un público que ya ha convertido el recinto en una extensión de esta nueva era. Gale fue la encargada de abrir este primer concierto. La cantante y compositora, que también ha participado en la composición de grandes hits de «Cuarto Azul» como “Superestrella”, fue la encargada de dar el pistoletazo de salida a una noche muy especial
El concierto arranca con “6 de febrero”, seguida de “Segundo intento”, dos de las canciones que marcaron esta era de Aitana y que sirvieron para dar comienzo a una noche en la que el público madrileño se entrego desde el primer momento. oco después llegó la primera sorpresa de la noche: Jay Wheeler apareció sobre el escenario para cantar junto a Aitana “Duele un montón despedirme de ti”, su colaboración incluida en Cuarto azul.
El espectáculo continuó recorriendo distintas etapas de su discografía, desde su segundo álbum hasta «ALPHA», sin olvidar algunos de los grandes momentos de Cuarto azul. Entre ellos, “Desde que ya no hablamos”, donde la artista se acercó a la primera fila para abrazar y hacerse fotos con algunos de sus seguidores, quienes habían estado haciendo cola durante horas para conseguir ese momento.
Uno de los momentos más esperados de la noche llegó cuando Aitana volvió a cantar “Vas a quedarte”, el único tema de su primer disco que forma parte del repertorio de esta gira. Su balada por excelencia, esa que todo el mundo esperaba volver a escuchar y que hizo que el estadio entero se uniera a su voz.
La recta final comenzó con el interludio “Luz de la mañana”, que dio paso a “En el centro de la cama”. Un bloque que Aitana disfruta especialmente sobre el escenario, al reunir algunas de sus canciones favoritas de Cuarto azul. El concierto continuó con “Ex-Ex-Ex”, “Lía” y “Chica perfecta”, antes de llegar a “Conexión psíquica”, uno de los momentos más potentes de la noche. El puente de la canción hizo que el estadio entero se viniera abajo.
Y, por supuesto, “Superestrella” se encargó de poner el broche final al concierto. El gran hit de esta era hizo bailar al público por última vez antes de un remix final en el que volvió a aparecer Jay Wheeler, esta vez acompañado de su hija.
